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La grasa tiene mala prensa, se la asocia con la obesidad y el sobrepeso, enfermedades cardiovasculares y unos cuantos problemas de salud más.

Sin embargo, la grasa no es necesariamente mala y de hecho, es necesaria dentro de tu dieta diaria, ya que cumple funciones esenciales.

Para un corredor, la grasa cumple además la función de sustrato energético, es decir, sirve como energía cuando estás corriendo.

Teniendo en cuenta ello,nos parece importante explicar brevemente qué es lo que pasa dentro de tu cuerpo para que la grasa funcione como energía.

LA GRASA COMO ENERGÍA

Antes de comenzar, vale mencionar que cuando hablamos de grasas el término apropiado es lípidos.

Los lípidos se almacenan en el cuerpo en forma de triglicéridos (probablemente los hayas  visto en tus análisis de sangre) principalmente en el tejido adiposo, pero también dentro de tus músculos y en el hígado.

Sin lugar a dudas, la mayor reserva de energía en el cuerpo humano se encuentra en los triglicéridos del tejido adiposo, y estas reservas son una importante fuente de combustible durante el deporte de resistencia como el running.

Para utilizar esta rica fuente de energía mientras corres, tu cuerpo utiliza un proceso conocido como lipólisis, donde  los triglicéridos del tejido adiposo son hidrolizados, convertidos en ácidos grasos y glicerol y luego transportados a los músculos donde se oxidarán.

Aquí encontramos la primer gran diferencia entre el glucógeno (la forma en que se almacenan los carbohidratos que comes) y las grasas (lípidos). El glucógeno se encuentra en los mismos músculos que lo utilizan como energía, mientras que la grasa debe ser convertida y luego transportada hacia ellos.

El aumento de la demanda energética que se produce mientras corres, es abastecida parcialmente mediante un aumento en la cantidad de triglicéridos que son hidrolizados.

Incluso durante un entrenamiento de muy baja intensidad (del 25% de tu VO2max) la lipólisis aumenta de dos a cinco veces por encima de los niveles de una persona en reposo.

Esto se produce  todo el tiempo, pero cuando corres a intensidades más altas la cantidad de grasa utilizada como energía tiende a ser menor y el glucógeno es la fuente de energía preponderante.

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Otro dato importante que puede determinar la cantidad de lípidos que utilizas como energía  es la insulina, ya que la lipólisis del tejido adiposo es muy sensible a los cambios de los volúmenes de dicha hormona en tu sangre. Así, hasta un incremento pequeño de la concentración de insulina en tu sangre puede suprimir la tasa de lipólisis en forma significativa.

Por el contrario, una disminución de la concentración de insulina en la sangre (como la que suele verse cuando corres) incrementa la lipólisis.

El aporte energético que hace la grasa es heterogéneo y surge de diferentes zonas de tu cuerpo.

grasaAsí, la mayoría de los ácidos grasos en plasma a disposición para funcionar como energía de tus músculos  deriva probablemente de la grasa subcutánea abdominal.

La otra buena parte de la energía de la grasa que utilizas mientras corres, provendría de los lípidos almacenados entre las células musculares.

Referencias

– Fatty acid mobilization from adipose tissue during exercise http://www.kines.umich.edu/sites/webservices.itcs.umich.edu.drupal.kinesprod/files/resource_files/HorowitzTEMrev.pdf

– Molecular Cell Biology. 4th edition. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK21624/

– Metabolic Factors Limiting Performance in Marathon Runners http://journals.plos.org/ploscompbiol/article?id=10.1371/journal.pcbi.1000960

– Adrenergic regulation of lipolysis in situ at rest and during exercise. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC296507/

 

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