SUPERFICIES
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Una de las tantas ventajas de correr es la gran versatilidad de terrenos, prácticamente no hay límites, cualquier terreno es propicio para el running.

Desde la pista más veloz hasta la montaña más técnica, pasando por arena, asfalto, barro, pasto, piedra, y mil opciones más; hay de todo y para todos los gustos.

No existe un lugar en el planeta en que el que no se pueda correr; los más grandes paisajes, las tierras vírgenes, los rincones más recónditos, se rinden bajo el paso de una zancada tenaz.

Al igual que en otros aspectos, no existe la mejor superficie para correr; cada una tiene sus beneficios y sus contras.

Por ello, desde esta perspectiva y entendiendo que la decisión final  va guiada por las preferencias y posibilidades personales, a continuación analizaremos las más comunes.

CESPED

Es ideal para trabajos de propiocepción donde se debe sentir el cuerpo; puede ayudarte a disfrutar de correr descalzo o retomar la actividad luego de una lesión debido a la sensación de que el impacto es mínimo.

Sin embargo, es importante estar atento a pozos, piedras o raíces que puedan estar ocultos bajo la maleza y puedan provocar un accidente.

También hay que entender que los ritmos pueden ser más lentos, máxime con un césped alto, por lo que hay que adaptar las pretensiones de velocidad a la superficie.

ARENA

Aquellos amantes del mar y la playa, encuentran en ella un superficie muy atractiva para correr.

Al correr en la playa, hay una gran diferencia entre hacerlo en arena húmeda y la seca; la primera no demanda tanto esfuerzo como la otra y permite mayores distancias y ritmos.

La arena seca dificulta mucho el avance y hasta puede generar una torcedura si está muy despareja.

En ambos casos pueden ser útiles para trabajos de fuerza, pero siendo gradual en su uso, ya que genera un gran desgaste.

Sin duda es positivo para quienes planean competir en esta superficie, como adaptación previa, y mejor aún si va precedido de un trabajo de gimnasio con el mismo objetivo.

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ASFALTO

Es una opción muy fácil en ciudad, suele no presentar baches ni obstáculos que puedan provocar una caída o torcedura.

Sin embargo, el tráfico vehicular puede ser un inconveniente, por lo que es importante estar muy atentos y en lo posible elegir bici-sendas o calles poco transitadas para circular.

PISTA DE ATLETISMO

Dentro de las pistas de atletismo, hay varias superficies, dividiéndose en dos grandes grupos: naturales y sintéticas.

Las primeras suelen ser similares a caminos de tierra con algún material cobertor (polvo de ladrillo, conchilla, carbonilla, incluso pasto), mientras que las sintéticas son de una especie de goma, de diferentes fabricantes.

Estas últimas presentan una superficie muy veloz, ya que brindan casi el rebote del asfalto, pero permiten utilizar zapatillas con clavos, generando un agarre perfecto y optimizando la tracción.

También al correr en un espacio reducido permite una completa observación por parte del entrenador, por ejemplo, para realizar correcciones técnicas.

Por último, están perfectamente medidas y parcializadas, siendo ideal para entrenamientos de velocidad o en la búsqueda de marcas personales.

Quizás el mayor defecto es la monotonía de repetir el circuito cada 400 metros (te conviertes en un corredor trompo).

TIERRA

Es una de las mejores, por el simple hecho de que miles de años de evolución prepararon el cuerpo para esta superficie.

No genera un gran impacto, su irregularidad ejercita la propiocepción y el equilibrio, por lo que colabora en la prevención de lesiones.

Sólo se debe estar atento a obstáculos que puedan provocar una caída o torcedura.

BARRO

El barro es el resultado de la combinación de la superficie anterior más agua; inevitable en circuitos rurales durante o después de una lluvia, para quienes lo disfrutan genera un buen entrenamiento de fuerza, como así también una buena preparación para quienes luego compiten en carreras de aventura.

Mejora la coordinación y ejercita músculos que no suelen ser usados en otras superficies.

Pero si está demasiado resbaladizo puede generar demasiada carga en los isquiotibiales, llegando generar contracturas, calambres o incluso lesión.

CINTA

Aunque no es una superficie en sí misma, la cinta, es muy común en las grandes ciudades, presenta la ventaja de evitar las inclemencias del tiempo y es muy útil para mantener una perfecta hidratación, teniendo todo el líquido necesario siempre a mano.

Un aspecto positivo que pocos tienen en cuenta, es el lado social de la cinta para correr: permite que personas de diferentes niveles entrenen a distintas velocidades manteniendo la compañía y charla. Si tu amigo es muy rápido y tu muy lento, igual pueden correr juntos en cinta.

Por otro lado,  puede ser sumamente monótono, siendo una gran carga mental el hecho de que, a cada segundo, se puede detener y abandonar el entrenamiento (lo cual es menos probable cuando se recorren circuitos al aire libre).

Puede ser recomendable para entrenar evitando un clima muy adverso, principalmente cuando se está levemente enfermo o como precaución, cerca de una competencia muy importante.

MONTAÑA

En las montañas, las superficies pueden ser múltiples, pero la diferencia está en las pendientes y accidentes del terreno, lo que requiere una mayor concentración, estimulando fuertemente la coordinación visual-motora.

Suelen ir acompañadas de grandes paisajes que mentalmente estimulan el ejercicio.

Siendo cautos para evitar accidentes, se puede disfrutar de una experiencia muy gratificante y completa, ideal para entrenarse con vistas a competir en carreras de aventura.

NIEVE

La nieve quizás sea la variante más diferente a todas las anteriores, y por ello se deben cambiar todos los parámetros.

El equipamiento es completamente distinto, siendo peligroso salir con el material inadecuado.

El clima y el terreno van en contra de la velocidad y el rendimiento por lo que allí también hay que adaptar las pretensiones.

Por otro lado puede ser una gran aventura y una experiencia inolvidable para cualquier runner.

¿CUAL ES LA MEJOR?

Todas juntas, mezcladas en su justa medida, en base a los objetivos y preferencias. La clave está en el equilibro buscando la felicidad de correr.

 

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