despues de correr
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Una de las principales dudas de los principiantes (y el error de muchos corredores que practican el running hace un tiempo ya) es saber, hasta cuanto exigirse en los entrenamientos; ¿correr hasta no poder mas o quedarse con las ganas?.

Con la emoción de empezar a correr e intentar correr mas rápido, es normal que los corredores elijan la primer opción: correr hasta no dar mas.

Así, cometen dos grandes errores:

1º Realizar entrenamientos extremadamente duros:

El trabajo duro es importante para convertirnos en mejores corredores, pero no debemos confundirlo con la realización de entrenamientos extremadamente duros que exceden las capacidades de nuestro cuerpo para asimilarlo y sacar provecho de él.

Definitivamente correr no tiene que doler, y si luego de terminar tus entrenamientos sueles detectar estas señales, probablemente estés trabajando a una intensidad que no es la adecuada:

  • Sientes tus piernas duras y tienes dificultades para desplazarte con normalidad.
  • Arrastras cansancio y fatiga un día tras otro.
  • El cansancio se convierte en dolor.
  • Aplicas hielo y tomas antiinflamatorios diariamente para poder entrenar.

Entrenamientos duros día tras día

Muchos corredores tienen miedo de entrenar en forma liviana, después de todo están acostumbrados a sufrir en los entrenamientos y creen que correr a un ritmo relajado no sirve de nada. Si eres de estos corredores, es hora de que te enteres: ESTAS EQUIVOCADO.

Cuanto mayor es la distancia que tengas pensado correr, mas importante es el sistema aeróbico y mayor será la importancia del oxígeno en la velocidad a la que puedas correr en forma sostenida por determinado tiempo.

Por ello, los entrenamientos a ritmo relajado (mayoritariamente aeróbicos) servirán para mejorar nuestra capacidad aeróbica, aumentándola en forma significativa, lo que a largo plazo nos ayudará a convertirnos en mejores corredores.

Asimismo, este tipo de entrenamiento sirve para aumentar el flujo sanguíneo en nuestros músculos y de esta manera eliminar mas rápidamente los residuos que en ellos se encuentran y así eliminar la sensación de estar duros.

Planifica tus entrenamientos, de manera tal que tu cuerpo tenga tiempo de recuperarse, no hace falta que no corras al día siguiente de un duro entrenamiento, pero si lo haces, corre de manera prudente y a un ritmo que le permita a tu cuerpo no sumar mayor estrés.

Lo ideal

Por último,  vale decir que aquellos que cometen cualquiera de estos errores, tienen altas probabilidades de llegar al sobreentrenamiento y las lesiones, por ello lo ideal es que, en los entrenamientos duros, te exijas de  manera que sientas el esfuerzo pero que no sobrepase el nivel de confortabilidad que te haga sufrir.

Deberás buscar el equilibrio, y para ello es importante que al terminar los entrenamientos te sientas cansado pero no aniquilado (esa sensación de que no puedes mas); no es malo (al contrario) que sientas que podrías seguir corriendo un poco mas.

Intenta ser prudente y no te dejes engañar, aprende a detectar si es suficiente o si realmente puedes un poco mas.

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