vientre plano
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Tener un vientre plano, eliminar los michelines y poder lucir los abdominales es la obsesión de muchísimas personas.

Lamentablemente, lograrlo no es cosa fácil (sino todos los tendrían), y requiere de mucho esfuerzo y dedicación en la forma de entrenar y alimentarse.

Por ello, a continuación te daremos los mejores trucos y consejos para que logres un abdomen plano en el menor tiempo posible y de forma segura.

1.- NO TE OLVIDES DE NINGÚN MÚSCULO

Los abdominales están formados por diferentes músculos. Por un lado, el recto abdominal (los frontales y más deseados – la tabla de lavar) se extiende desde la pelvis al esternón. Su función básica es flexionar el tronco, aumentar la presión abdominal, y estabilizar la pelvis.

Los oblicuos externos  se originan en las ocho costillas inferiores y se insertan a lo largo de la pelvis. Estos músculos rotan y flexionan lateralmente el tronco. También comprimen el abdomen

Los oblicuos internos se encuentran por debajo de los oblicuos externos. Los oblicuos internos giran y flexionan lateralmente el tronco y comprimen el abdomen.

Los transversos abdominales son la capa más profunda ( se encuentran por debajo de los oblicuos internos). Su función es la de comprimir el abdomen.

Para lograr un vientre plano, es importante que los músculos que están debajo de tus michelines sean entrenados en su conjunto.

Por ello, es importante que entrenes cada sector de tus abdominales con diferentes ejercicios que activen cada zona.

Algunos ejercicios focalizarán  en los oblicuos, otros en tu recto abdominal y así respectivamente. La clave será no olvidarse de ninguna zona.

https://runfitners.com/2016/03/abdominales-ejercicios-avanzados/

2.- TRABAJO PERIÓDICO

Aunque la mayoría de las personas creen que cuando corres, los únicos músculos que trabajan son los de tus piernas, lo cierto es que la  mayoría de tus fibras musculares se activan en mayor o menor medida.

Entre los músculos que trabajan de forma intensa mientras corres, los abdominales ocupan un lugar destacado.

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Así, el recto abdominal (los frontales y más deseados – la tabla de lavar) trabaja duro en conjunto con el resto de los músculos del core para estabilizar tu pelvis mientras corres.

Además de tu recto abdominal, los oblícuos también necesitan activarse mientras corres ya que contribuyen a que puedas girar a la vez que colaboran a que no caigas hacia los costados.

Sin embargo, el trabajo de tus abdominales cuando corres nunca es tan específico como una buena sesión de ejercicios que apunten propiamente a la zona.

Por ello te recomendamos que intentes realizar sesiones de entrenamientos específicos 2 o 3 veces por semana (siempre dejando un día de descanso entre cada sesión).

Sesiones de 10/20 minutos serán suficientes para generar un estímulo considerable que te ayude a hacer la diferencia.

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