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Los entrenamientos, el descanso, la alimentación  y la hidratación, son todos aspectos claves que tenemos que tener en mente para convertirnos en mejores corredores.

Ya hemos hablado de los electrolitos y su función protagónica en procesos como la regulación de la cantidad de agua en el cuerpo, la acidez de la sangre (el pH), la actividad muscular, etc.

Mientras corremos perdemos electrolitos a través de la transpiración, principalmente sodio  y potasio, dos de los 4 electrolitos principales.

Este último permite el movimiento de los fluidos y los nutrientes a través de las membranas de las  células, lo que les permite realizar sus actividades metabólicas como la contracción muscular. Sin el suficiente potasio, las células de los músculos no pueden generar los impulsos nerviosos necesarios que controla esa contracción.

Los calambres son la manera de tu cuerpo de hacerte saber que la reserva de electrolitos es vacía y que en esas condiciones no puede continuar, al igual que un vehículo sin gasolina.

Aunque nunca hayas experimentado calambres, los electrolitos deben ser reemplazados después de las sesiones de entrenamiento cuya duración es superior a una hora para facilitar la recuperación óptima.

Por ello es importante saber que las frutas que contienen fuentes significativas de potasio abarcan los cítricos, el melón cantalupo, los plátanos o bananas, el kiwi, las ciruelas y los albaricoques. La leche y el yogur, al igual que las nueces, también son excelentes fuentes de potasio.

Por último vale decir, que como todo en la vida es importante lograr un equilibrio, tener demasiado o muy poco potasio en el cuerpo puede tener consecuencias muy graves, no dejes que falte pero tampoco abuses.

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