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Sin dudas, una de las mayores premisas al correr, debería ser mantenerse sano y libre de lesiones.

Si hay algún accesorio que puede colaborar con el cuidado de la salud en el running, son las zapatillas: mientras más sanas estén, más sanos nos mantendrán.

Para un corredor, son sin duda, la prenda más importante a la hora de vestirse para entrenar, ya que pueden repercutir en el rendimiento y la salud.

Por ello, a continuación te daremos algunos consejos para que tus zapatillas sean tus aliadas y no contribuyan a la aparición de lesiones.

CONSEJOS PARA QUE TUS ZAPATILLAS NO TE LESIONEN

1.- NO OLVIDES ATARLAS

Para empezar con el pie derecho, es esencial que te ates las zapatillas correctamente, de manera de evitar que tus pies se muevan exageradamente dentro de ellas.

Toda la tecnología con la que cuenta el mejor calzado, pierde su función en una zapatilla floja. La estructura está diseñada, para ir siempre, en pleno contacto con el pie.

Al correr tus zapatillas deberían estar lo suficientemente ajustadas para reducir el movimiento interno, pero siempre con el espacio necesario para que con el avance del entrenamiento o carrera, y el aumento del tamaño de tus pies, el calzado siga sujeto sin generar demasiada presión.

Correr con zapatillas demasiado flojas, puede generar fricciones en tus pies y causar ampollas o uñas negras (también pueden ser producidas por zapatillas demasiado ajustadas).

Pese a que este tipo de molestias no son graves, pueden afectar tu técnica de carrera,  y aumentar el riesgo de lesionarte.

2.- CONTROLA LA SUELA

Todas las zapatillas tienen suelas que te ayudan a correr de forma segura (evitando que pisar algún elemento en la calle pueda dañarte) y andar más cómodo.

Con la suma de kilómetros, es inevitable que la suela (y el resto de los materiales) de las zapatillas se vean afectados.

Según como sean tus patrones de pisada, algunas zonas de tus zapatillas se verán mucho mas dañadas que otras, lo que puede acentuar disbalances musculares que deberías corregir.

3.- MAS DE UN PAR

Pese a que no hemos encontrado pruebas científicas de ello, son muchos los corredores que afirman que las zapatillas necesitan un periodo de descanso luego de un entrenamiento, para volver a su estado original y brindar sus prestaciones plenamente.

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Por ello, tener al menos dos pares de zapatillas simultáneos, permite intercalarlos, dando mayor cantidad de tiempo entre un uso y el siguiente.

Así también, se puede aprovechar para disponer de un par más liviano, para entrenamientos rápidos y uno más pesado y cómodo, para entrenamientos largos.

4.- USO ESPECÍFICO

Utiliza tus zapatillas de correr, para el uso específico para el que fueron creadas: correr.

Utilizar para uso cotidiano o incluso para otros deportes, el calzado diseñado para running, acorta la vida útil del mismo.

Lo ideal es disponerlo sólo para entrenar y luego dejarlas en un lugar ventilado, esperando la próxima corrida.

5.- LAVADO

Aunque probablemente no sea lo mas higiénico, evita lavar tus zapatillas (hazlo solo en casos extremos, como excesivo barro).

Nunca laves tus zapatillas en el lavarropas, por mas corto que sea el ciclo de lavado, ademas de excesivo para higienizar tus zapatillas es dañino para ellas.

De ser indispensable realizar el lavado, se debe hacer a mano, retirando previamente las plantillas y los cordones, los cuales se lavarán por separado.

Es importante que intentes mojar lo menos posible el calzado y siendo muy cuidadoso con el secado, este debe ser a la sombra y lejos de fuentes de calor. Para acelerar el mismo, se pueden introducir bollos de papel de diario, dentro de la zapatilla, para absorber la humedad.

El lavado excesivo y el secado con calor, aflojan la estructura, pudiendo generar un daño permanente.

LA VIDA ÚTIL

Todo tiene su ciclo, las zapatillas también. A medida que se suman los kilómetros los materiales del calzado se van resintiendo, hasta que pierden sus beneficios.

La duración de tus zapatillas, depende de diversas variantes, el tipo de construcción, el peso del usuario, la técnica de carrera, la superficie sobre la que se corre, y también, en gran medida, la distancia recorrida (entre 800 y 1.200 kilómetros aproximadamente).

Aunque son pocos los que controlan este número, es importante observar el desgaste en la zapatilla en las zonas vitales: la suela y los laterales del talón. Si se observa la suela muy lisa, o bien las paredes del talón arrugadas, es momento de retirarlas de la actividad.

Así también es fundamental “sentir” la pisada y reconocer cuando las prestaciones ya no son las mismas. No es conveniente guiarse por el desgaste de la capellada o cobertura de la zapatilla, ya que esta, principalmente en las buenas zapatillas, suele tener una larga vida útil, y aún cuando el calzado no se nota deteriorado desde una vista superior, el desgaste ya puede estar hecho en su base. Ahí sí, es un buen momento para darle una profunda limpieza y dejarlas lista como zapatillas de uso cotidiano, jubilándolas del running.

Correr es una actividad de pleno contacto con la tierra, los pies trazan una charla paso a paso con las distintas superficies a medida que transcurren los kilómetros, y el único intermediario en ese dialogo son las zapatillas. Estando en condiciones óptimas, otorgaran una comunicación plena en cada pisada.

AUTOR:

Ezequiel Brahim, es corredor de fondo, amante de las compencias en pista, aunque también participa en carreras de calle y cross. Sus mejores marcas son: 31:34 em los 10.000, 15:09 en los 5000 y 8:44 en los 3000 metros . En su blog comparte su pasión por el running y sus experiencias en entrenamientos y competiciones.

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[learn_more caption=”Imagen”] flickr.com/photos/pdgoodman/6870304482[/learn_more]

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