efectos del entrenamiento en la altura
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Faltando tan poco para Juegos Olímpicos de Londres 2012,  los mejores atletas del mundo se encuentran entrenando arduamente para conseguir la mayor cantidad posible de medallas de oro para su país y para ello hay muchos que se dirigen a las montañas  o deciden entrenar en habitáculos especiales que simulan una altitud elevada.
Muchos de los corredores norteamericanos optaron por las montañas  y ya se encuentran  entrenando en Mammoth Lakes.
El  objetivo de quienes deciden entrenar en la altura, es  impulsar la capacidad del atleta de transportar oxigeno en la sangre, lo que genera una mayor resistencia.
Sin embargo, hay quienes discuten los efectos de este tipo de entrenamiento, por lo que se intentó dar respuesta a la interrogante mediante dos estudios, y en esta nota te contamos los detalles de los mismos.
La teoría básica del entrenamiento en altura es simple: el cuerpo responde a la escasez de oxígeno en altitudes elevadas, aumentando su capacidad de transportar oxígeno desde los pulmones a los músculos. Cuando  se vuelve al nivel del mar, esta adaptación aumenta su resistencia.
Pero hay un problema en esta teoría; la falta de oxígeno genera que no se pueda trabajar tan intensamente en la altura, por  lo que los corredores correrán más lentamente en cualquier nivel de esfuerzo.
La solución, fue propuesta por primera vez en la década de 1990,  bajo el nombre “LIVE HIGH, TRAIN LOW” -LHTL-  ( Vive alto, entrena bajo). Esta técnica debe su nombre a su forma de ejecución;  pasar la mayor parte del tiempo caminando y durmiendo en la altura y descender a una altitud más baja durante unas pocas horas cada día para hacer sus entrenamientos.
Los estudios iniciales mostraron que el LHTL funcionaba, aumentando el rendimiento aeróbico en corredores y otros atletas de resistencia. Sin embargo estos estudios no fueron “ciegos” o bajo placebos controlados, por lo que los sujetos analizados sabían durante la ejecución de los estudios quien entrenaba en altura y quienes no, por lo que sus resultados no presentaban una objevitidad 100% debido  a  la gran importancia que tiene la motivación y los sentimientos  en este tipo de deportes.
Aun así ,  pocas personas han tenido dudas sobre la efectividad del LHTL, hasta que Carsten Lundby, un investigador de la Universidad del Centro de Zúrich de Fisiología Humana Integral, comenzó a organizar un minucioso estudio doble ciego, controlado con placebo de LHTL, cuyo principal objetivo era determinar exactamente qué mecanismos fisiológicos son responsables de aumento de rendimiento luego del entrenamiento  LHTL .
En el estudio, que fue publicado en la edición de enero de la Revista de Fisiología Aplicada, participaron 16 ciclistas bien entrenados, que pasaron un total de ocho semanas en un centro de entrenamiento en la frontera franco-suiza.
Para cuatro de estas semanas, pasaron 16 horas al día en cámaras hipóxicas (habitación que simula las condiciones de altitud elevada manteniendo una baja concentración de oxígeno). Diez de las habitaciones se mantuvieron a 3.000 metros sobre el nivel del mar, mientras que los otros seis se mantuvieron a menos de 1.200 metros. Ni los atletas ni los científicos responsables de la prueba sabían  que altura simulaban las habitaciones, por lo que los atletas fueron incapaces de adivinar al final del estudio si habían estado viviendo “alto” o “bajo”.
Sorprendentemente, los investigadores no pudieron encontrar ninguna diferencia, ya sea en las mediciones de sangre como la masa de hemoglobina o en rendimiento sobre la bicicleta, entre los dos grupos, ya sea durante o después del período de pruebas.

Los críticos se apresuraron a descartar los resultados ya que después de todo, la experiencia del mundo real de los atletas de élite y entrenadores es más relevante que los estudios de laboratorio controladas artificialmente, argumentaron.

Sin embargo, un nuevo estudio efectuado por investigadores del Instituto Australiano del Deporte sobre el equipo de natación de ese país vuelve a desafiar la efectividad de entrenar en la altura.
El estudio, que aparecerá en un próximo número del Journal Europeo de Fisiología Aplicada analiza a 37 nadadores de élite divididos en tres grupos. Un grupo completó un período de tres semanas de LHTL usando la altitud del Instituto;el  segundo grupo hizo tres semanas de entrenamiento “clásico” (es decir,  vivir en lo alto y entrenar en lo bajo, y un tercer grupo no hizo entrenamientos en altura
Una vez más, no hubo diferencias en el rendimiento entre los tres grupos, ya sea inmediatamente después del entrenamiento en la altura o el largo de la temporada. En todo caso, los grupos formados en la altitud nadó un poco más lento para un máximo de una semana después del campamento de entrenamiento.
Sin embargo, en este último estudio existieron deficiencias importantes, ya que las mediciones fueron efectuadas en distancias de 100 y 200 metros,  que son distancias cortas donde las ganancias en la resistencia son mas díficiles de percibir.
Mas allá de las dudas que aún persisten al respecto, es interesante resaltar que ninguno de estos dos  estudios demostró que entrenar en altura cause efectos negativos.
Ahora solo falta esperar y ver a que atletas les va mejor, si los que entrenan en la altura o en el llano!
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