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Tu plan de entrenamiento es la clave para lograr tus objetivos. Tener un plan de entrenamiento significa tener una planificación ordenada de entrenamientos con el objetivo de que llegues en las mejores condiciones físicas y mentales a un determinado objetivo.

Haciendo un paralelismo con la cocina, el plan de entrenamiento es la receta y cada entrenamiento (ya sea corriendo o fortaleciendo tus músculos en el gimnasio o en tu casa) y sesión de descanso (activo o pasivo) que realizas, es uno de los ingredientes .

Si combinas bien los ingredientes, tendrás éxito en la preparación de la receta. Con tus entrenamientos, pasa lo mismo. Si los combinas correctamente, tendrás éxito como corredor. Si los combinas equivocadamente, la decepción y el fracaso podrán ser los resultados.

A la hora de crear tu plan de entrenamiento es importante tener en cuenta lo que llamamos “El Principio de la Variación”. A continuación te contamos qué significa y cuál es su importancia.

EL PRINCIPIO DE LA VARIACIÓN

Cuando corres pasan muchas cosas dentro de tu cuerpo; muchas de ellas sin que siquiera te enteres.

Una de las cosas que pasan, es la generación de daños. Correr rompe fibras musculares y otros tejidos. Cuanto más duro entrenas, más daños se producen.

Aunque esto parezca algo malo o peligroso, es lo que se busca con el entrenamiento. El motivo es simple: al dañar tu cuerpo, lo estimulas a iniciar una serie de procesos de recuperación y reparación que te puede hacer un corredor más fuerte, resistente y/o más rápido.

Cada entrenamiento que realizas dentro de tu plan debiera tener un objetivo relativamente determinado y específico; algunos tenderán a focalizar en la resistencia, otros en la velocidad y potencia; y otros tantos en mejorar tu sistema aeróbico y/o ayudarte a recuperarte de un entrenamiento anterior.

Para generar estos efectos, es importante que la magnitud del estímulo que le presentes a tu cuerpo sea significativo pero sin que sea exagerado y que periódicamente vayas variando los estímulos.

El principio de la variación consiste en asegurar que tu cuerpo recibe diferentes estímulos en diferentes momentos. Para un corredor, consiste en realizar cambios en los entrenamientos que realizas.

¿QUÉ PASA CUANDO NO CUMPLES CON ESTE PRINCIPIO?

Si repites cada semana los mismos entrenamientos, estarás trabajando semana tras semana los mismos músculos y de la misma forma una y otra vez.

Quizás las primeras semanas, notarás que vas mejorando, pero inevitablemente, llegará un momento en que tu cuerpo se costumbre a ese estímulo.

Cuando eso pase el entrenamiento dejará de tener una magnitud suficiente como para “obligar”  a tu cuerpo a repararse y mejorar. Te estancarás.

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Por eso, es importante que varíes los entrenamientos que vayas a realizar y así evitar que tu cuerpo se acostumbre y se estanque.

Además de la variedad en las sesiones de entrenamiento, hay que tener una visión global del conjunto del plan. No todas las semanas pueden ser iguales porque también hay que dejar espacio a la supercompensación.

La supercompensación es el fenómeno que te permite asimilar el trabajo realizado y mejorar. Funciona de la siguiente manera: cuando a un músculo se le somete a un esfuerzo, se le carga y digamos que baja su nivel inicial pero, tras un período de descanso o regeneración, el músculo se recupera y no vuelve a su estado inicial sino que lo supera. Es entonces cuando se produce la mejora o crecimiento.

Para dejar espacio a que este fenómeno acontezca, hay que combinar semanas de más carga con otras de menos o con mayor carga regenerativa. Hay que contar con días de descanso en los momentos adecuados, sobre todo después de sesiones fuertes de entrenamiento. Hay que introducir sesiones de rodaje regenerativo en el plan.

De esta manera se dará pie a la recuperación de tu cuerpo, se evitará una sobrecarga excesiva y se favorecerá la asimilación del trabajo realizado.

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