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Para lograr tus objetivos como corredor es necesario trazar un plan. En realidad dos. Por un lado, el plan de entrenamiento. Y por otro, el plan de competencias. Que terminan fusionados en una sola estructura, en la cual el primero se adapta al segundo.

Es decir, una vez que está bien claro el objetivo, y en qué competencias lograrlo, el plan de entrenamiento se traza acorde a esas pretensiones.

Antes entrenar, incluso antes de planificar el entrenamiento, hay que tener claro, cuáles son las competencias más importantes, en las que buscarás estar en la mejor forma y rendir al máximo. A estas las llamaremos, carreras principales.

Para llegar de la mejor forma a las carreras principales, será importante incluir dentro de planificación, carreras de preparación, a las que llamaremos secundarias.

Carreras principales

Aunque pueden existir variantes según el corredor y/o entrenador, en corredores de fondo, se suelen organizar ciclos de entrenamientos de seis meses. Es decir, cada seis meses se vuelve a repetir toda la estructura de entrenamiento.

Dentro de ese ciclo, el periodo óptimo, donde el atleta está listo para dar lo mejor de sí, suele durar entre dos y cinco semanas. Allí se realiza la carrera principal, y dependiendo de la distancia, puede llegar a ser una o dos.

Por ejemplo, si es un maratón, será una, no se puede correr 42 kilómetros cada quince días. Pero si el objetivo son carreras de 10 o 5 km, se podrá llegar a repetir para tener más chances de éxito.

Para la mayoría de los corredores, estos picos de máximo rendimiento, no suelen repetirse indefinida e ilimitadamente durante el año (se suelen dar dos veces en el año).

Por ello es tan importante determinar en qué momento y en qué carreras, se pretende estar de la mejor forma. Una vez claro esto, todo se definirá en busca de esa meta. Incluso el resto de las competencias de preparación, o carreras secundarias.

Carreras secundarias

Las carreras secundarias o preparatorias son,  junto con el entrenamiento, los pasos previos necesarios, para llegar de la mejor forma a la carrera principal.

Suelen ser de diversas distancias, diferentes a la del objetivo. Por ejemplo, si la carrera principal es un maratón, se suelen correr antes carreras de 10, 15, 21 y/o 30 kilómetros, previo a los definitivos 42 km.

A veces la preparación es a la inversa, si se busca una buena marca en 5 km, se puede empezar por carreras de 15 o 10, para estimular la resistencia, y estando cerca de la fecha principal, competir en alguna distancia menor, por ejemplo 3 km, para aportar velocidad.

Más allá de la forma, es importante entender la funcionalidad de estas carreras secundarias. No se logrará el mejor rendimiento, pero esto no debe ser frustrante, hay que entender el valor preparativo de estas pruebas. Tampoco se deben, por no ser la principal, realizar sin la seriedad de la competencia, es el momento para simular dar de lo mejor de sí, pero sin la presión de ser la última chance.

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La forma en que se utilice estas carreras secundarias, dará cuenta de qué tan bien preparado se llegue a la principal. Ningún entrenamiento prepara para aspectos puntuales de la competencia que sólo se viven en ella.

Para llegar al mejor puerto, hay que tener el mejor mapa. En gran parte, depende de ello, nuestra felicidad al correr.

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