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Es de lo más normal encontrar a personas que creen que el running es cosa fácil, que pueden hacer una 10k en cualquier momento o que basta con entrenar una semana para sacar la 21k sin mayor dificultad.

Claro que es posible lograrlo, pero ¿A qué costo? El cuerpo llega a niveles titánicos de esfuerzo en esta disciplina, no sólo en el plano físico, sino también en lo mental y emocional.

Los entrenamientos de un corredor, son mucho más de lo que parecen a simple vista. A continuación te contamos un poco más.

CUANDO LO ESENCIAL ES IMPERCEPTIBLE A LOS OJOS

El sacrificio de salir al asfalto de madrugada porque no hay otro momento en el día, de llevar a cabo entrenamientos de fuerza que dejan el cuerpo abatido con dolores musculares, los días de fondo que muchas veces terminan con pies ampollados y cansancio excesivo por el sol.

Todo esto es una parte de lo que no se ve del entrenamiento de un corredor que conlleva un compromiso más allá de ser reconocido con una medalla en la línea de llegada, es entender que el verdadero corredor no se prepara para una carrera o para una meta, se prepara para una vida de agujetas amarradas, kilómetros y sudor, porque su pasión va más allá del reconocimiento… es una forma de vida. Veamos

En esto también reside la importancia de cuidar el cuerpo durante ese entreno que no se ve, porque la preparación no está enfocada únicamente en mejorar tiempos o recorrer distancias más largas, la preparación exige un compromiso las 24 horas del día, los 7 días de la semana: dormir, comer, respirar y vivir el running.

Descansar 7 horas mínimo, elegir el combustible adecuado para alimentarnos de forma saludable y completa, hidratarnos durante el día, combinar rutinas de ejercicio y hasta tomar días de descanso, son sólo algunos de los elementos esenciales para llevar a cabo esta pasión de forma exitosa y segura.

Es un conjunto de variantes lo que convierten a un simple mortal en una máquina come kilómetros y sólo quien siente una verdadera afición por esto logrará salir de la moda momentánea e ir más allá.

Pero, ¿De dónde sale la motivación para someter al cuerpo a una exigencia de este nivel? Para muchos, la respuesta es muy simple: la competencia personal. No se enfoca en los tiempos de los demás, en acumular medallas para publicar en las redes sociales, ni en superar distancias ajenas; se enfoca en sus logros, en librar sus propias batallas y en superar retos personales según su nivel de entrenamiento.

Y es eso lo que muchos  no terminan de entender, esa es la razón por la cual no perseveran ni se comprometen a largo plazo, porque no han encontrado una motivación intrínseca tal cual, y se enfocan únicamente en las motivaciones extrínsecas, que finalmente no conducen a un plan de vida en este deporte.

Un corredor de corazón incluso entiende que las lesiones son una parte de su entrenamiento, porque entiende que el cuerpo es inteligente y se detiene a escuchar las señales que le indican un cambio en la rutina. No compromete el físico por una medalla, piensa más allá y sabe que es preferible dejar pasar unas cuantas carreras, a encontrarse cara a cara con una lesión irreversible o que lleve más tiempo del estimado.

El entrenamiento que no se ve ayuda a afrontar cada reto de forma estratégica, colaborando con el cuerpo en cada paso de la preparación, en vez de exigirle algo que todavía no está preparado para alcanzar.

Es por esto que el proceso también es mental y emocional, porque un corredor se mantiene firme en su meta y sabe que atarse las agujetas de las zapatillas para correr,  es un actuar, un sentir y un pensar para toda la vida.

Así que la próxima vez que alguien que no entrena te diga: “yo corro los 10k en menos de una hora, sin parar” dile con una sonrisa: “me cuentas cómo te va”. Deja que salgan al asfalto a probar suerte y seguramente al terminar verán el running desde otra perspectiva, con más admiración y seriedad.

AUTORA

Karen Cosenza, 25 años, nacionalidad guatemalteca.Diseñadora gráfica de profesión, feminista de corazón y fiel promotora de un estilo de vida saludable mediante la alimentación intuitiva. Corredora, nadadora, fanática del entrenamiento de pesas y futura triatleta (mi meta soñada es IRONMAN 70.3). Amante de la motivación, la música clásica y los libros de auto superación. Palabra de vida: Novaturient (Búsqueda constante de un poderoso cambio en la vida propia).

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