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Para mejorar cómo corredor y evitar caer en estancamientos,  resulta indispensable tener objetivos a mediano y largo plazo.

Una vez definidos tus objetivos, llega el momento de definir la mejor manera de intentar alcanzarlos y allí la nutrición y los entrenamientos serán las claves.

Sin embargo, mas allá de que tus objetivos sean los correctos  y tu planificación de entrenamientos y alimentos/bebidas que consumes, siempre existen imprevistos que pueden obligarnos  a cambiar nuestros planes.

Por ello, reconociendo que las cosas no siempre se dan cómo las queremos, es que aparece la importancia de tener un Plan B.

Aunque algunos pueden considerar que tener un Plan B sea de un pesimismo absoluto, nosotros creemos que es una conducta que nos puede ayudar a sobrellevar las sorpresas del running y superarlas saliendo victoriosos.

Plan B en las carreras

Cuando llega el momento de pararse en la línea de largada de una carrera, es normal sentir la alegría y ansiedad de una situación tan emocionante.

Sin embargo, suelen ser pocas las carreras perfectas y es importante saber que existen circunstancias fuera de nuestro control de las que debemos estar preparados.

Un cambio climático abrupto o malestar estomacal o cualquier otra circunstancia, puede modificar tus plan original y saber cómo reaccionar ante estas situaciones es clave.

Plan B en los entrenamientos

Al igual que en las carreras, muchos de los entrenamientos de un corredor no son desectructurados; tienen un objetivo, un ritmo  y una duración determinados.

Además de los factores externos que pueden afectar tu rendimiento, existen factores internos (una molestia muscular, cansancio, etc) tan variados que pueden obligarte a modificar tus planes y hasta tener deseos de abandonar un entrenamiento.

Si eres de los que suele pasar por este tipo de circunstancias, te recomendamos que leas este artículo donde te contamos algunas alternativas para que sepas qué hacer cuando te ves obligado a cambiar un entrenamiento.

Además de ello, es posible (y muy habitual actualmente) que por compromisos sociales, estudiantiles o laborales, te resulte imposible entrenar en el momento que lo tenías pensado.

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Ante estas situaciones, contar con un plan B resulta clave para no perder entrenamientos.

Si un día no puedes entrenar por las tardes; entrena por la mañana; si no tienes tiempo para correr los 40 minutos que te tocan, corre 20. Sé flexible e inventa rápidamente tu plan B.

Plan B y las molestias/lesiones

Pocos corredores inician un plan de entrenamiento pensando que van a lesionarse.

Sin embargo, las lesiones son una realidad y muchísimos corredores no pueden terminar una temporada deportiva sin padecer alguna.

Aunque no nos demos cuenta, nuestro cuerpo suele darnos muchísimas señales (dolores, molestias,etc) de que algo no está bien antes de que se produzca una lesión.

El problema es que muchos corredores deciden no prestar atención a esas señales, ya que se niegan a cambiar su Plan A; su planificación dice que tienen que correr duro y lo hacen aunque tengan molestias.

Hacer oídos sordos a las señales de nuestro cuerpo, únicamente genera el aumento de los daños y posiblemente la gravedad de la lesión.

No tengas miedo a cambiar tu plan original teniendo en cuenta estas recomendaciones.

 http://www.flickr.com/photos/95284782@N06/8880500036/sizes/l/in/photostream/

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