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El fin de año es una época de mucha alegría y festejos; y aunque para muchos es el momento perfecto para correr, para otros es la época ideal para dejarse seducir por las fiestas y la alimentación inadecuada y exagerada.

La lucha: Fiestas vs. Running o Excesos vs. Salud, suele repetirse todos los años, y  en la gran mayoría de los casos, todos sabemos quien es el vencedor.

Para evitar que los excesos alimentarios venzan nuevamente, te recomendamos que comiences inmediatamente a evaluar que pesa más en la balanza de los deseos

QUE GANE EL RUNNING

Si se prefiere aprovechar para darle un plus al entrenamiento, el fin de año es una época ideal.

Los días laborables libres por las festividades y las vacaciones dan la posibilidad de largos entrenamientos, preparación en el gimnasio o incluso sumar deportes complementarios como la natación o el ciclismo.

Además, el calendario de carreras se reduce bastante lo cual colabora con enfocarse sólo en entrenar.

LAS VACACIONES SON UNA OPCIÓN

Por otro lado, si se opta por darle prioridad a los eventos sociales o bien aprovechar el tiempo extra para estar más con la familia, no sería una mala idea hacer un descanso en el entrenamiento después de un año continuo de exigir el cuerpo.

Tomarse una o dos semanas de entrenamiento muy liviano, incluso de ausencia total del ejercicio, no perjudica en nada el desempeño que se pueda alcanzar a lo largo del año; de hecho, es muy beneficioso para recuperar física y psicológicamente el cuerpo al cien por cien, dejándolo listo para desarrollar su mayor potencial.

Es un temor muy común en amateurs, creer que una pausa completa en el entrenamiento producirá una baja de rendimiento, muchos incluso llevan años de ejercicio ininterrumpido.

Paradójicamente los atletas de elite, al contrario, no tienen ningún reparo en detenerse todo el tiempo que sea necesario, para poder reincorporarse a la actividad sin ningún  limitante.

RUNNING SOCIAL

También, surge una tercera opción, aprovechar el tiempo libre, no para aumentar el entrenamiento, sino para compartirlo.

Al ser semanas del año relajadas, es más fácil coordinar horarios y salir a correr con amigos, familiares, pareja, compañeros de trabajo y conocidos y, hasta, sumarse con gente que comúnmente entrena en el mismo lugar y, todavía, no se conoce.

Más aún, incorporar personas nuevas al running, puede ser una experiencia muy motivadora al permitirnos compartir la enorme satisfacción del que está dando los primeros pasos.

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Todas las opciones son buenas y, hasta, puede haber muchas otras; pero, quizás lo más importante es definirse por una. Por ejemplo, quedar a mitad de camino, entrenar mal anhelando hacerlo bien, no permite disfrutar ni el entrenamiento ni el descanso.

Se puede elegir de lleno una opción para descubrirla plenamente y, al año siguiente, inclinarse por la otra para evaluar cual se disfruta más.

LA GRAN DERROTA

Otra situación común por estos días es que la suma de eventos vinculados con la comida haga crecer los dígitos de la balanza, repercutiendo negativamente en los entrenamientos, no sólo por la cantidad de comida, sino también por la calidad.

Paradójicamente, a veces correr puede ser contraproducente en estos casos.

No desde lo físico, sino desde lo psicológico, ya que puede ser una excusa permanente para cualquier tipo de excesos, con la errónea idea de que luego todo se gasta corriendo.

Sin duda que no es así, sólo un ejemplo: el gasto energético de 40 minutos de trote es igual a un cuarto de kilo de helado cremoso. Como siempre, el equilibrio es primordial, para poder disfrutar tanto de los trotes como de la comida en forma plena.

Sumergidos en una hermosa época del año, disfrutar plenamente, no sólo del running, sino de cada actividad, puede ser la clave para iniciar un gran año nuevo.

 

 http://www.flickr.com/photos/meddygarnet/4232411010

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