empezar a correr
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Al igual que las primeras palabras sobre una hoja en blanco, al empezar a correr,  los primeros pasos suelen ser los más difíciles.

Lo bueno de esto es que si le dedicas tiempo a conocer y entender este deporte, los siguientes pasos pueden ser más fáciles.

El gran secreto, controlar la ansiedad

Una vez que comienzas a correr, las mejoras suelen ser exponenciales y rápidas; primero se logra trotar diez minutos, luego veinte y al poco tiempo puedes llegar a los cuarenta.

Lamentablemente, muchos corredores creen que estas mejoras son ilimitadas y tienden a empujar al cuerpo más allá de los límites; dañándolo.

Asimismo, muchas personas tienden a volcar toda su energía a las nuevas actividades y creen que pueden pasar del sedentarismo a ser corredores de tiempo completo sin escalas.

Controlar la ansiedad inicial tiene una doble ventaja: por un lado cuida tu cuerpo y le da el tiempo necesario para asimilar los entrenamientos; por el otro te permite disfrutar más cada paso, darle el valor a cada mejora.

El camino en sí es infinito, siempre se puede correr más rápido y casi siempre se puede mejorar de una forma u otra.

Citando a Napoleón Bonaparte “Vísteme despacio que tengo prisa“, recordaos que la paciencia siempre es compañera de las grandes hazañas.

La primer victoria, la regularidad

Ya en el momento de poner un pie delante de otro, no tiene ninguna importancia si caminamos, trotamos o corremos, lo fundamental es hacerlo con regularidad, al menos dos o tres veces por semana.

La duración inicial es relativa, lo ideal sería un mínimo de media hora, pero si se hace muy largo se pueden intercalar pausas de descanso.

Si empiezas caminando y cada vez se hace más fácil, deberás sumar minutos y si logras llegar a una hora de caminata enérgica continua, es un buen momento para animarse a trotar.

La gran duda: cuanto y a qué ritmo

El principal parámetro para saber cuánto y que tan rápido trotar es el cuerpo, este tiene millones de sensores diseminados por todos los órganos que nos informan al instante como vamos tolerando las exigencias de la actividad.

Una prueba muy práctica y simple, es poder hablar cómodo mientras se trota, si no se puede hacer es porque se va muy exigido, hay que bajar el ritmo o bien volver a caminar hasta que se recupere el aire.

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No importa cuántas veces se pase de la caminata al trote y viceversa en una salida.

Es mejor realizar mas combinaciones de caminar-trotar, que caer en el error de empezar a trotar y seguir hasta que es imposible avanzar, quedando casi exhaustos.

Ante el mínimo ahogo, es preferible descender la velocidad, recuperar aire y volver a trotar cuando estés listo; con el pasar de los días y semanas se lograrán mayores distancias con el mismo esfuerzo.

La distancia ideal para empezar a correr, es simplemente aquella que tu cuerpo tolere; no importa que cuán rápido o cuán lejos, sino cuantas veces vuelvas a hacerlo.

Algunos dicen que un hábito se consolida en 21 días, otros en 66; tú ¿en cuanto tiempo piensas lograrlo?

 

flickr.com/photos/restlessglobetrotter/1750419662

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