corredora
flickr photo by Peter Mooney http://flickr.com/photos/peterm7/13974528623 shared under a Creative Commons (BY-SA) license
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Después de mucho buscar la superación, sumar kilómetros, atravesar metas, llega un momento en el que hay que dejar de correr. Detenerse. Para poder luego, volver a correr, pero mejor que antes.

Hay muchos motivos válidos para detenerse, lo ideal sería escucharlos a todos. Muchas veces hay que detenerse para poder correr por siempre.

Por ello, aunque somos corredores y nos encanta practicar nuestro deporte y pasión, a continuación te contaremos algunos buenos motivos para detenerse y dejar de correr.

EN LA SEMANA

Para la mayoría de los corredores, al menos una vez por semana, es recomendable estar un día entero sin entrenar. Excepto que se esté en una fase crítica de la preparación, o que junto con un entrenador capacitado se busque un objetivo muy importante y exigente, lo ideal no es entrenar de lunes a lunes.

El cuerpo necesita descansar, no sólo por las noches, sino durante todo un día. Pero no sólo el cuerpo, también la mente agradece, por un lado reposar de la exigencia de impulsar al físico, y a su vez, acumular ganas de ejercitarse, de retomar el desafío.

EN LOS CICLOS DE ENTRENAMIENTO

Entre corredores amateurs se suele observar una exigencia desmedida y un gran rechazo a tomarse períodos de descanso de calidad. Sin embargo, en atletas profesionales suele ser normal que realizar al menos un descanso semestral y  ninguno está más de un año sin darle al cuerpo un buen receso.

Esto significa entre una y cuatro semanas de muy baja intensidad o bien de incursionar en otros deportes, para permitir un recupero profundo del cuerpo y la mente. Si la falta de actividad es completa, no se recomienda más de dos semanas. Pero si en cambio se reduce pero se mantiene, el tiempo puede ser mayor. Lo importante es detenerse cuando uno lo desea, y no cuando el cuerpo no pueda más.

ANTES DE UNA CARRERA

La semana previa a una carrera importante el descanso es esencial cualquiera sea la distancia.

Más de una vez se ha arruinado una gran preparación por llegar a la carrera cansado, con entrenamientos intensos la semana previa. Un día entero de descanso previo a la competencia sirve para dejar la máquina lista antes de la gran prueba. Si la ansiedad juega en contra, un trote de veinte minutos puede ser productivo para dar la activación justa resguardando toda la energía.

ANTE MOLESTIAS

Cuando se presente una molestia o dolor unilateral, puntual y anormal. Es la forma de hablar del cuerpo, de pedir un descanso. Casi la totalidad de las lesiones son prevenibles parando a tiempo, y actuando en consecuencia.

En muchos casos el cese de la actividad no ayuda a sanar, es necesario acudir al médico. Mientras más activa sean las medidas de recuperación, antes y de mejor forma se puede volver a entrenar con salud. La energía que no se gasta corriendo, se puede aprovechar para actuar en la reparación total del cuerpo. Que la lesión vuelva o no a manifestarse, depende casi totalmente de que tan activo seas en ese descanso.

Correr es una charla continua con el cuerpo, paso a paso cada centímetro de nuestro ser nos dice algo. La alegría, la euforia, el cansancio, la liberación, el esfuerzo, la energía, la felicidad, todo se genera al andar.

Correr nos permite probar la inmortalidad, correr es olvidarse de la muerte. La próxima carrera, el próximo entrenamiento, incluso el próximo kilómetro, está en el futuro, corremos sin dudar de que hacía allá vamos a llegar. Para correr por siempre, hay que saber cuándo parar.

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