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Muchas veces escuchamos historias de corredores que nos relatan con alegría como al día siguiente de un entrenamiento o una carrera se sienten muy doloridos, tanto que les cuesta poder moverse con normalidad.

De esta manera, muchos corredores entran en un sistema donde se entrenan duramente para luego sentir dolor y para encarar un nuevo entrenamiento recurren al consumo habitual  de antiinflamatorios. Para ellos es normal este proceso. 

Nuestro cuerpo es poderoso y tiene una excelente capacidad de adaptación, pero tiene límites y este proceso de entrenamientos intensos un día tras otro seguramente los sobrepase y las obvias consecuencias, serán el sobreentrenamiento o la lesión.

A esta altura de la nota, probablemente ya sepas cual es la respuesta a la pregunta ¿correr tiene que doler?, un gigante NO!! Nunca debes correr con dolor, debes aprender a distinguir incomododidad con dolor.

Una de las razones por las cuales muchos corredores corren con dolor, es la intensidad de sus entrenamientos; nunca hay que confundir el trabajo duro, con superar nuestros límites  y llegar a lesionarnos.

La clave será encontrar el equilibrio (cada corredor tiene el suyo) entre la realización de entrenamientos intensos y períodos de recuperación donde le permitamos a nuestro cuerpo realizar los procesos correspondientes para asimilarlos y sacar provecho de ellos.

Claro que la intensidad de  los entrenamientos de un corredor no es la única causa de dolores, entre ellos podemos nombrar: inadecuada técnica de carrera, falta realización de estiramientos, poco fortalecimiento muscular, intentar hacer demasiado muy rápido y otros tantos errores que los corredores suelen cometer.

A modo de ejemplo digamos que probablemente estés cometiendo alguno de estos errores si luego de una sesión de entrenamiento:

-te sientes extremadamente duro y tienes dificultades para desplazarte con normalidad.

-arrastras cansancio y fatiga un día tras otro.

-el cansancio se convierte en dolor.

-aplicas hielo y tomas antiinflamatorios diariamente para poder entrenar.

Por último, nunca lo olvides, CORRER NO TIENE QUE DOLER, es aceptable entrenar con una dosis de cansancio, pero nunca con  dolor.

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Imagen |  terriseesthings

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