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Para quienes viven en ciudades con playas, correr sobre la arena, puede ser algo habitual. Para quienes van de vacaciones a ciudades costeras, es una excelente manera de combinar relax, placer y variedad.

Para unos u otros, la playa es una ambientación visualmente atractiva, pero que presenta algunas complicaciones que conviene tener en cuenta.

Al correr en la playa, hay una gran diferencia entre hacerlo en arena húmeda y la seca; la primera no demanda tanto esfuerzo como la otra y permite mayores distancias y ritmos.

La arena seca dificulta mucho el avance y hasta puede generar una torcedura si está muy despareja.

Sin duda es positivo para quienes planean competir en esta superficie, como adaptación previa, y mejor aún si va precedido de un trabajo de gimnasio con el mismo objetivo.

Además del esfuerzo extra que puede significar correr en la arena, hay otra diferencia que aunque parezca obvia, vale la pena tener en cuenta.

CORRER EN LA ARENA ES ENERGÉTICAMENTE MÁS DESGASTANTE

Quienes han corrido en la arena, saben que al hacerlo, se siente un esfuerzo más grande que en otras superficies.

En la arena seca, los pies se hunden y están más inestables, en la arena húmeda pasa algo similar pero la diferencia es menos pronunciada.

Como consecuencia de estas diferencias, tus piernas trabajan de una manera distinta, se esfuerzan más y como consecuencia de ello gastan más energía.

En un Estudio se comparó caminar y correr en la arena vs. superficies más duras. El resultado fue que caminar en la arena requiere entre 1.6 y 2.5 veces más esfuerzo mecánico que caminar en una superficie dura (a la misma velocidad). Además se observó que correr en la arena  requiere de 1.15 veces más trabajo mecánico.

Ahora bien, en lo que hace gasto energético, en este Estudio se observó que,  caminar en la arena requiere de entre 2.1 y 2.7 más energía  que hacerlo en una superficie dura, mientras que correr en la arena aumentará el gasto 1.6 veces.

En otro Estudio, se llegaron a similares resultados: en promedio al caminar en la arena el gasto energético fue de 1.8 veces superior que en un terreno más duro, mientras que correr en la arena fue de 1.2 veces superior.

RECOMENDACIÓN:

Teniendo en cuenta esto, podríamos señalar que para aquellos corredores que buscan aumentar el gasto energético y adelgazar, caminar o correr en la arena es una buena alternativa.

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Asimismo, observando que el incremento en el gasto energético es significativamente superior caminando que corriendo, para aquellas personas que sufren de sobrepeso u obesidad, caminar en la arena puede ser una excelente manera de quemar calorías sin aumentar los impactos en sus extremidades.


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Referencias

Mechanics and energetics of human locomotion on sand. http://jeb.biologists.org/content/201/13/2071.long

The energy cost of running on grass compared to soft dry beach sand. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/11905936

The energy cost of walking or running on sand. http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/1327762

flickr photo by Smudge 9000 http://flickr.com/photos/smudge9000/15191695845 shared under a Creative Commons (BY-SA) license

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