correr acompañado
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Correr acompañado tiene grandes beneficios, principalmente desde lo emocional. Poder compartir buenos momentos, sin límites de edad, sexo o cantidad de participantes, es uno de los grandes atractivos del running.

Sin embargo, además de estos beneficios, correr acompañado  puede potenciar nuestros entrenamientos y, por consiguiente, el rendimiento en las carreras.

Regularidad y constancia

Programar una sesión de entrenamiento junto a otra persona, más aún si no es un compañero habitual, es una excelente forma de garantizarse cumplir en tiempo y forma. Es mucho más difícil retrasar o, más aún, cancelar un entrenamiento, una vez que se pactó un horario de salida.

Los grandes avances en el rendimiento de un corredor, no se dan por una sesión estupenda, sino por la regularidad y la suma de muchos buenos entrenos. Esa regularidad y constancia, es mucho más fácil acompañado.

Cumplir el objetivo

Establecer un objetivo para el entrenamiento junto con tu compañero (o compañeros) facilita el cumplimiento de los objetivos. ya que genera una pequeña obligación, de cumplir con lo prometido, que muchas veces funciona.

Salir a trotar y definir sobre la marcha la duración, suele significar que el corredor que propone el menor esfuerzo es el que gana. Aunque no siempre es malo esto, exigirse en algunos entrenamientos es vital para mejorar.

Entrenamientos intensos

Si bien, siempre suma la buena compañía. Es en los entrenamientos de calidad o intensidad, donde los beneficios se potencian. Esto sucede, incluso, a nivel profesional.

En los entrenamientos intervalados o de pasadas, la diferencia de unos pocos segundos por kilómetro puede ser muy notoria, a la hora de buscar el mejor rendimiento. Si bien lo ideal es correr junto a runners del mismo nivel, no siempre es fácil encontrar una coincidencia exacta. Por suerte esto no es un impedimento, en niveles similares se puede acoplar igualmente ¿Cómo? Administrando la pausa.

Un ejemplo clásico: Suponiendo que el entrenamiento consiste en intervalos de 1.000 metros con pausa de 1’30” y que Ezequiel puede recorrer el kilómetro en 4’10” y Fernando en 4’00”, Ezequiel debería tomar una pausa de 1’25” y Fernando de 1’35”.

En la práctica, el ejemplo sería así. Sale Ezequiel a recorrer los 1.000 metros, 10” más tarde sale Fernando, obviamente llegan juntos a la meta. Ezequiel toma su 1’25” de pausa y sale nuevamente a correr el kilómetro, 10” después sale Fernando, llegando juntos a la meta.

De esta forma, Ezequiel sabe que no debe ser alcanzado por Fernando si quiere cumplir con los 4’10”, y Fernando sólo debe mirar adelante e intentar reducir los 10” que dio de ventaja. ¿Quién gana con este sistema? ¡Ambos! Entrenan exactamente a su nivel óptimo de rendimiento, potencian su capacitad intentando alcanzar o escapar del otro, y practican una situación de carrera muy común: correr observando al rival.

Correr, individual por naturaleza, pero que brinda los enormes beneficios; psicológicos, sociales, emocionales y físicos, al hacerlo acompañado acompañado. Los kilómetros que se comparten, se multiplican.

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flickr photo by macahlo http://flickr.com/photos/54875005@N06/20064268108 shared under a Creative Commons (PD) license

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