Te guste o no, alguna vez en tu vida como corredor te enfrentarás contra el temor de muchos, las cuestas.

Si bien, lo ideal es que formen parte de tus entrenamientos, lo cierto es que no siempre pueden ser incluidas en nuestros planes semanales.

El problema es que tarde o temprano en alguna carrera, es probable que una buena parte del recorrido incluya subidas y bajadas pronunciadas.

En esos momentos, llegan las dudas y mejor estar preparados para responder al: ” ¿y ahora que hago?”; “¿corro rápido?”; “¿bajo la velocidad?”

Con los siguientes consejos podrás sufrir menos las cuestas y no agotarte:

En subida

– Asegura que tu técnica de carrera sea la adecuada y reconoce el ritmo al que estás corriendo.

Sin acelerar ni disminuir la velocidad, inicia el ascenso de la cuesta, dando pasos cortos. Aunque te parezca que con estos pasos cortos puedes cansarte mas, te ayudarán a descansar las piernas  y no sobreexigirlas. 

Tu cabeza deberá estar viendo hacia la cima de la cuesta, lo que hará que tu cuerpo se incline levemente hacia atrás.

En bajada:

– Déjate llevar por la gravedad, que te impulsará hacia abajo. De esta manera te aprovecharás de ella para descansar del esfuerzo de la subida.

– Cambia tus pasos, de ser pasos cortos en la subida; en la bajada deben ser mas largos.

– Controla la velocidad, déjate llevar pero siempre teniendo control de la situación.

– Inclina tu cuerpo levemente hacia adelante.

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