corredor final
flickr photo by Peter Mooney http://flickr.com/photos/peterm7/14521047014 shared under a Creative Commons (BY) license
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Un plan de entrenamiento de un corredor, significa la planificación de las actividades a realizar en búsqueda de alcanzar los objetivos establecidos.

Sin un adecuado plan, es difícil mejorar; se tiende a la rutina, al  aburrimiento y desmotivación; es más fácil saltearte entrenamientos; y otros tantos aspectos negativos.

Realizar la planificación de nuestros entrenamientos, nos permite maximizar el tiempo disponible , establecer metas y lograr los mejores resultados.

DEMASIADO FÁCIL

Aún los corredores más disciplinados suelen caer en la trampa de caer en la zona del confort y realizar entrenamientos demasiado fáciles.

En líneas generales, cuando te gusta mucho un entrenamiento y lo repites una y otra vez, es porque te resulta demasiado fácil.

Para mejorar y evitar el estancamiento, es importante que le presentes estímulos diferentes a tu cuerpo y que vayas incrementando la frecuencia, intensidad y/o volumen de estos estímulos.

Un plan de entrenamiento correctamente diseñado, siempre contendrá variaciones en los estímulos. A veces desafiarás al máximo a tu cuerpo y en otras veces le permitirás a tu cuerpo descansar y recuperarse.

Si dentro de tu plan de entrenamiento solo insertas entrenamientos que te resulten fáciles y no presenten un desafío, inevitablemente te estancarás.

Si analizando tus entrenamientos te das cuenta que resultan muy fáciles, es una señal de que deberías estar realizando cambios a tu forma de entrenar.

DESTRUYES TU CUERPO

El otro lado de la moneda del punto anterior, son los corredores que son adictos a los entrenamientos duros y exigentes.

A diferencia del punto anterior, no te estancarás, pero correrás un riesgo cierto de lesionarte.

Si los estímulos que le presentas a tu cuerpo son demasiado fuertes y no le das tiempo suficiente a recuperarse y fortalecerse, tarde o temprano te lesionarás.

Algunas señales claras de que te estás excediendo en las cargas de trabajo son las siguientes:

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.- Si semana tras semana, sumas cansancio y esta fatiga se convierte en dolor, es una señal de que estás entrenando demasiado duro. Entrenar demasiado duro y dejar que el cansancio se convierta en dolor, es como regar excesivamente todos los días una planta. Corre un alto riesgo de matarla.

.-Si luego de un entrenamiento, te ves imposibilitado de correr por las molestias o el dolor por mas de 24 horas, definitivamente estás haciendo algo mal.

.-  Si para salir a correr necesitas anti-inflamatorios (porque te sientes cansado o dolorido), es una señal evidente de que tu cuerpo no puede soportar el ritmo que le intentas imponer.

TU RENDIMIENTO

La tercer gran señal que te indicará que debes realizar cambios en tu plan de entrenamiento, son tus rendimientos.

Cuando tus rendimientos no se dan, estás estancado o simplemente estás corriendo peor que antes, puede ser otra señal a tener en cuenta.

Probablemente ahora la duda sea ¿Como medir tus rendimientos? La manera más simple y efectiva suele ser en las carreras. En base a condiciones de carrera similares (terreno, clima, fases de entrenamiento, etc) podrás realizar buenos análisis.

Los entrenamientos también son una buena alternativa de medir tus rendimientos, pero presenta algunas dificultades que debes tener en cuenta.

Si una semana haces 10 repeticiones de 400 metros en 02.00 minutos cada una, y a la semana siguiente haces el mismo entrenamiento y las repeticiones salen 02.05, no debes caer en la desesperación.

Las mejoras en el rendimiento no se presentan de una semana a la otra, tu cuerpo necesita tiempo y por eso los análisis deben ser más abarcativos. Analiza toda una semana de entrenamiento, no ún único entrenamiento. Analiza diferentes semanas, fases y condiciones.

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