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La relatividad del tiempo en el running

Hace más de cuatrocientos años, Williams Shakespeare dijo: “Tan a destiempo llega el que va demasiado deprisa, como el que se retrasa demasiado”.

Pese a que muchos años han pasado desde que Shakespeare dijo estas palabras, el concepto continúa siendo completamente aplicable, incluso dentro del mundo del running.

Aunque parezca mentira, el tiempo, el principal parámetro para medir el rendimiento dentro de las carreras a pie, puede ser engañoso, tanto en las carreras como en los entrenamientos.

A continuación te contamos las razones por las que este dato del que un corredor puede ser tan dependiente, puede llegar a ser bastante relativo.

LO RELATIVO DEL TIEMPO

En la actualidad, los relojes registran información que hace algunos años era impensado: el ritmo al que corres, la distancia, la oscilación del cuerpo al correr, el tiempo de contacto con el piso, la distancia de la zancada.

Pese a estas capacidades de registración, el valor agregado suele nacer a partir del correcto análisis de los datos registrados: en este caso el tiempo. Ningún reloj puede pensar y entender qué significan los segundos, minutos y horas que muestran en su pantalla. Para eso está el atleta.

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Teniendo el dato, es posible analizarlo y asignarle un valor determinado. Tener el dato y solo registrarlo, de poco sirve ya que el tiempo es relativo. Sigue leyendo para entender un poco más.

-LA RELATIVIDAD DEL TIEMPO EN LOS ENTRENAMIENTOS

Comenzando por el plan de entrenamiento, que siempre se elabora desde una situación teórica ideal: sin viento, sin lluvia, con un cuerpo bien descansado y bien alimentado. Pero muchas veces, eso no ocurre y allí es donde comienza a jugar  la inteligencia del corredor.

Los tiempos están pensados para buscar un cierto nivel de exigencia, pero hay situaciones en que se logra la misma exigencia corriendo más lento o, a veces, al contrario, más rápido.

Si tu tiempo para un entrenamiento de recuperación suele de 6 minutos el kilómetro en condiciones climáticas ideales (fresco y sin viento) y el día que te toca entrenar hay mucho viento en contra y caes en el error de guiarte únicamente por el valor temporal, es probable que te termines esforzando demasiado para correr a ese ritmo y el esfuerzo sea el de un entrenamiento más intenso y no de recuperación.

Ante estas y otras tantas situaciones, es seguro que, forzar un tiempo a como de lugar, sin “sentir” al cuerpo, atentará contra la calidad del entrenamiento  y en definitiva con tu rendimiento actual y futuro.

No importa lo que diga el papel, la situación física y psicológica del deportista antes de empezar a entrenar, el clima reinante, la presencia o no de compañeros, el tipo de terreno, el momento del día y varios factores más, modifican el nivel de exigencia para un tiempo determinado.

En ciertas ocasiones es superador enfrentar a las adversidades para fortalecer la mente, pero cuando se cruza el límite y se cambia el objetivo del entrenamiento, lo bueno se transforma en malo. ¿Dónde se traza ese límite? En el análisis global del atleta, sólo él siente su cuerpo, sólo él determinar el punto justo.

-LA RELATIVIDAD EN LAS CARRERAS

En una carrera la situación es más extrema aún. Por un lado, porque muchas veces el tiempo es el gran parámetro para medir el éxito y el fracaso, y por el otro, porque no es un entrenamiento donde se puede buscar revancha a los dos días.

Incluso en las grandes distancias, como el maratón, hay que esperar meses o incluso años, para tener otra chance. ¿Qué se puede hacer? Entender las reglas del juego. No es un deporte matemático, citando a Leonador Malgor, un gran entrenador uruguayo “dos más dos, rara vez suele ser cuatro”.

Puedes presentarte a la línea de salida de una carrera con un objetivo claro, bajar determinada marca, pero si empiezan a aparecer factores externos e internos determinantes ,resulta vital saber que el tiempo es relativo.

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No es lo mismo correr un medio maratón en un recorrido plano en 2 horas y 6 meses después correr otro medio maratón en un terreno con cuestas en el mismo tiempo.  Si no consideras lo relativo que es el tiempo, podrías creer que el corredor no ha mejorado en nada (corrió dos 21k en el mismo tiempo), pero si comienzas a analizar las variables, te darás cuenta que seguramente las mejoras fueron considerables.

Hacer todo lo que esté al alcance, durante la preparación y en la competencia en sí, deja la tranquilidad de que si las metas lógicas no salieron, fue por factores externos al dominio del atleta.

Entender que un tiempo apenas por arriba del esperado, en un clima contrario, es una marca exitosa en un buen día. Quizás es un consuelo flaco, pero no deja de ser una verdad.

Por último recordar siempre, que en las carreras de calle, principalmente en distancias inferiores a la media maratón, puede que el recorrido no tenga exactamente lo anunciado. Por ejemplo, 10km puede tener comúnmente 100 o 200 metros más o menos y eso afecta significativamente la marca. Consultar siempre al organizador sobre la medición exacta del circuito, para no crearse falsas expectativas. Que luego devengan en un plan de entrenamiento mal proyectado.

El tiempo corre y seguirá corriendo, cuando se detengan nuestros pasos. Sólo depende de nosotros, la inteligencia para analizar su andar.

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Ezequiel Brahim

Ezequiel Brahim

Ezequiel Brahim, es corredor de fondo, amante de las competencias en pista, aunque también participa en carreras de calle y cross. Sus mejores marcas son: 31:34 en los 10.000, 15:06 en los 5000 y 8:42 en los 3000 metros . En su blog comparte su pasión por el running y sus experiencias en entrenamientos y competiciones.

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